Opinión de Mario Yáñez, publicada en El Mercurio de Valparaíso, 21 de octubre de 2025
La violencia y el crimen organizado en el Paso Los Libertadores en Los Andes, han dejado de ser un problema aislado para convertirse en una amenaza estructural para el transporte de carga, la seguridad de los conductores y la estabilidad de la cadena de suministro del país. La cifra es alarmante: más de 300 camiones son robados cada año en Chile, según Fedesur, y solo en el primer semestre de 2025, los robos al transporte de carga aumentaron un 31%, de acuerdo a datos de aseguradoras.
La situación que enfrentan los camioneros en esta frontera no solo se traduce en pérdidas económicas: es, ante todo, una crisis de seguridad pública. La falta de planificación, la escasa presencia de la fuerza policial y la ausencia de sistemas logísticos modernos convierten este punto en un terreno fértil para bandas criminales, que actúan con violencia y total impunidad.
Es urgente avanzar hacia un modelo de gestión más moderno, basado en experiencias exitosas a nivel internacional. En Inglaterra, por ejemplo, los camiones deben agendar su cruce a través de un sistema de slots que permite programar el flujo en horarios específicos. Esto reduce las aglomeraciones, minimiza la exposición al riesgo y permite una trazabilidad efectiva. En Norteamérica, pasos fronterizos utilizan drones, sensores de movimiento y zonas de espera seguras, con iluminación, cámaras y vigilancia permanente.
Chile necesita avanzar en esa dirección. No solo incorporando tecnología, sino también cambiando el enfoque: pasar de una reacción tardía a una prevención planificada, donde todos los actores —autoridades, gremios, empresas, aduanas y transportistas— trabajen coordinadamente.
Para avanzar, es clave contar con tecnología de punta; en GPS Chile, hemos desarrollado un ecosistema de soluciones tecnológicas con más de 25 años de experiencia, que incluye monitoreo en tiempo real, detención remota del motor, bloqueo de puertas, sensores de fatiga y cámaras de video para el monitoreo remoto, que ofrecen evidencia en ruta, fortaleciendo la seguridad y la capacidad de respaldo de las empresas ante autoridades y en procesos judiciales.
La tecnología es un pilar, pero no el único. Para que funcione con la eficacia que se necesita, es fundamental la coordinación entre todos los actores involucrados, lo que implica integrar protocolos de respuesta conjunta, donde autoridades y empresas trabajen al unísono. Debemos ir más allá de la reacción y construir una red de prevención activa: crear redes de alerta comunitarias y programas de capacitación para que los conductores sepan cómo actuar. Solo así, con zonas de espera seguras y una colaboración real, podremos proteger a quienes transportan la economía del país y dejar de exponerlos a la delincuencia.
El Paso Los Libertadores no puede seguir funcionando como si nada pasara. Está en juego no solo el bienestar de miles de trabajadores, sino también la confiabilidad logística de toda la región. Es momento de actuar con visión, con estrategia y con colaboración.

